20
Feb
10

Segunda edición cancelada

AL CARAJO CON LA SEGUNDA EDICIÓN!

Me colgué y nunca la hice. Ya fue. Con la primera alcanza y sobra. También me colgué con el blog. Pero no importa, todo vuelve.

Dejo un texto relativamente nuevo.

Nos estamos viendo, ¡hasta la próxima!

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Había aprendido a estar solo. Y lo eché a perder cuando retomé el contacto con la gente. Nuevamente comencé a sentirme mal. Y la única solución es volver a estar solo, aislado, sin contacto. Solo en un mundo que se cae a pedazos, solo en una vida que nunca tuvo sentido y que no tiene salvación ni solución aparente. No nací para estar solo. Necesito de la gente. Pero nací para estar solo, porque la gente no necesita de mí. Nadie es indispensable. Y no sé qué me hizo creer alguna vez que yo lo era. No, esto ya no tiene sentido. Lo que queda es vivir una vida vacía, hasta que me anime a tomar la salida más fácil. Algún día serás libre, gorrión, y volarás tan alto que te perderás en las nubes e irás a un lugar mejor, un lugar digno de vos y que te sepa apreciar, a vos y a tu soledad, a vos y a tu libertad infinita y eterna. Vuela, gorrión, vuela bien alto y sé libre.

04/02/2010

07
Abr
09

Segunda edición -Dios y otros cuentos-

DIOS  Y OTROS CUENTOS

-SEGUNDA EDICIÓN-

EDICIONES CARNIVALE

TapaContratapa

Sale la segunda edición de Dios y otros cuentos en una versión más

económica y accesible. El lugar de venta no está determinado aún, será rotatorio, por las calles, plazas, parques y otros lugares.

El diseño y la edición están hechos pura y exclusivamente por Ediciones Carnivale.

Contacto:

Ledém (ledeem@gmail.com – mail · msn)

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http://goear.com/listen/13233f9/no-surprises-radiohead

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05
Abr
09

Dios y otros cuentos

Dios y otros cuentos   -Cuentos-

Dios y otros cuentos -Cuentos-

Dios y otros cuentos

Dios y otros cuentos

Soy un ser humano, bastante que puedo llevar esta mentira, pero no veo la hora de que termine. No sé por qué lo hago. Debe ser para no perder amistades, experiencias, un ser inferior del cual compadecerme. No es fácil llevar una vida de mentiras, siempre queda un rastro de culpa que hace que quieras pedir disculpas sin una razón aparente.

CONTACTO:

Ledeem@gmail.com (mail · msn)

05
Abr
09

10ª Feria del Libro Independiente (A)

Guillermo De Pósfay

Guillermo De Pósfay

Sebastián Bruzzese

Sebastián Bruzzese

Haciendo espacio

Haciendo espacio

Nadia Presti - Dafne Mociulsky

Nadia Presti - Dafne Mociulsky

Mónica Torres

Mónica Torres

FLIA

FLIA

PAZ

PAZ

Matías Kocens

Matías Kocens

Feria del Libro Independiente (A)

Feria del Libro Independiente (A)

02
Abr
09

Testimonio de un arrepentido

tapa-1Letún era lo que podría haber sido mi mejor amigo, era un atún, tenía aproximadamente veinte años cuando lo conocí.

Fue muy curioso cómo lo conocí, yo estaba en el bar del pueblito donde vivíamos, siempre había escuchado rumores de él, pero nunca le di bola. Ese día se rumoreaba que iría a saldar unas cuentas con alguien que se había endeudado mucho con el bar, casualmente era yo. Pero como siempre, ni bola del mundo, yo vivía aparte, sumergido en alcohol y maní.

Entró con pasos agigantados, como si fuera un vaquero del lejano oeste o Terminator, con esa superioridad, la reputación y el respeto del pueblo entero por sus obras de caridad y ayuda a huérfanos y pobres. Yo estaba sentado como siempre en la mesa de siempre sin ninguna preocupación igual que siempre, cuando entonces sentí un golpe en la nuca, me retumbó la cabeza, aunque eso quizás fue efecto del alcohol, y me dijo con voz grave:

-Che, pibe, le debés al bar más de quinientos mangos, ¿qué pensás hacer?-

-Ni idea, dejame terminar la cerveza y vemos qué podemos hacer- le dije totalmente inconciente.

-Te estás confundiendo, eh, tené cuidado con quién te metés. Vamos afuera a arreglar esto-

-Bueno dale, vamos-

Me llevó a la vuelta del bar y nos pusimos a discutir, la voz ronca se le había ido, tenía esta vez una voz dulce y estaba dispuesto a escuchar mis razones. Le dije así como me salió que mi esposa se había ido con otro y que lo único que me mantenía alegre era emborracharme y después revolcarme en mi propio vómito.

-Así no es la cosa… En serio te digo, si querés podemos hablar bien sobre esto, pero tenés que saber que esa no es la solución. Tenés que salir adelante, sacar fuerzas de donde no las hay, tenés que ver el vaso lleno aunque no tenga ni una gota de nada- y la imagen mental fue un vaso bien grande de cerveza y le dije:

-Sí, tenés razón. Mirá, no quiero cortarte el chorro, pero allá hay un cangrejo muerto, ¿qué hacemos? Parece que lo mataron-

-Vamos a ver-

Y cuando fuimos sentimos (bah, no sé si él lo sintió) un aroma a muerto en descomposición, y parecía llevar varios días en ese lugar. Lo movimos con un palito y abajo de él había un dineral bastante importante.

-Hagamos esto- le dije -¿mitad y mitad? Hagamos como que todo salió bien, que me diste una lección y que recapacité sobre la deuda y decidí pagarla. Yo quedo como un boludo y vos como el héroe, ¿te parece?

-¿Y qué hacemos con el muerto?-

-Y bueno, lo llevamos a un descampado o lo tiramos al río, eso es lo de menos, el tema es dónde metemos toda la plata-

-Tengo un auto acá estacionado, llevemos de a poco sin que nadie se de cuenta-

-Esperá, traé un par de bolsas y separemos mitad y mitad, acordate del trato-

-Ok, hagamos eso-

Y eran $19.500… Mi mitad y sacando los $500 de la deuda. De ahí en más Letún y yo nos hicimos amigos, nos unía el secreto, no hay peor cosa que te una un secreto, pero salimos beneficiados los dos. No volví a tomar alcohol, la felicidad que me daba mi esposa era la misma que la que me daba la plata. Ahora podía comprarle juguetes nuevos a mis hijos, podía salir a pasear adonde quisiera, y me alié con Letún en las beneficencias y obras de caridad. Él ponía la plata y yo la cara, porque los niños solían asustarse cuando Letún les llevaba juguetes, pensaban que los iba a matar, algunos murieron de infartos me contó Letún, era el mayor secreto del hospital al que donaba, ahora me unía al grupo del secreto, otro más que nos unía a Letún y a mí. En resumen, yo era el vivo y él el bruto, yo era el que diseñaba todo y él el boludo que por hacer el bien terminaba perdiendo.

Un día me confesó que cuando tenía diez años mató a la hermana accidentalmente, o no tanto… Quería experimentar qué se sentía matar a alguien. Miren que a mí no me causa asco nada, pero lo que hizo fue extremadamente sádico. La hermana estaba en la cuna, Mariana creo que se llamaba, y Letún entró al cuarto donde Mariana dormía y la mordió, arrancándole con la boca la carne tierna de su hermana. Y no sólo eso, sino que también se la comió, cruda y sin sal, un pecado. Después le echó la culpa al perro. Pobre animal, los padres decidieron sacrificarlo. Y pobre Letún, un taradito que se creía que yo era su amigo y que no contaría nada a nadie, y no lo hice, no vi necesidad, sacaría provecho de la situación, un secreto más que nos unía y yo saldría ganando.

Ahora lo más importante, la plata de Letún, no había gastado ni un centavo de las veinte lucas, además ni que lo necesitara… Tenía un trabajo decente, vivía como los reyes, tenía nada más que veinte años y un futuro por delante. En cambio yo, una familia que mantener, cuarenta años, divorciado y desempleado. Vamos… ¿Necesitaba la plata o no? Necesitaba, también, aprovechar la oportunidad, el pez grande se come al más pequeño, aunque él fuera un atún y yo una tortuga, pero eso no viene al caso.

Al cabo de unos meses empezó a caerme bien Letún, o tal vez no, pero no era tan boludo como yo pensaba, no sería fácil robarle o más bien pedirle prestado el dinero. Tranquilamente podía decirle que necesitaba esa plata porque había vuelto a caer en las redes del alcohol y no tenía plata para darles a mis hijos, pero no, como ya dije, no era tan boludo como aparentaba. Así que lo más fácil, él era soltero, ya bastante crecidito, era hora de que se buscara una novia.

La llamé a mi hermana y acordamos un día para juntarnos, tenía algo importante para proponerle, ya se imaginarán, o no. Al día siguiente nos juntamos y tuvimos la siguiente conversación:

-Necesito que me ayudes, tengo que recuperar una plata que me pertenece, la tiene Letún, no sé si habrás escuchado algo de él. Lo que necesito es que…- y me interrumpió

-¡Claro que lo conozco! Es amigo de tu mujer, ¿no te acordás?-

-¿Qué?-

-Sí, ¿en serio no te acordás?-

-Con razón se hace el pelotudo, la turra de Luciana me dejó por ese. Hagamos esto, vamos a ir a la casa de Letún, debe estar con ella, y vos le decís a él que te dejó embarazada, ¿dale?-

-¿Y qué gano?-

-¡La mitad, mujer! ¿Qué esperás? ¿Que no te de nada a cambio?-

-Vamos ahora-

Fuimos hasta la casa de Letún, mi hermana entró y yo me quedé afuera, esperando que alguno saliera, tanto Letún como Luciana, quería vengarme de esos dos hijos de puta por haberme cagado la vida, ahora la plata no me importaba, pero aún así la tomaría.

Se escuchó un disparo, Letún le había disparado a mi hermana, pero ella antes de morir le cortó el tendón de un pie. Entré enfurecido y disparé a matar, Letún y Violeta, mi hermana, estaban muertos. Entré en pánico, mi hermana muerta por culpa de Letún y Letún muerto, por culpa mía. Luciana no estaba, así que agarré los 20.000 y cuando estaba por salir entró alguien en la casa. Me escondí tras la puerta y entraron tres personas. Gritaron y gritaron hasta quedarse sin voz, lloraban, les reconocí la voz, pero seguía violento y les disparé, eran mi mujer y mis dos hijos. Cinco muertos y 20.000 pesos. Tenía que actuar rápido. Los cargué al auto y los llevé al río, donde habíamos dejado al cangrejo de los $40.000 con Letún.

Los inocentes sean unidos, ahora los inocentes descansan en paz.

-¿Te arrepentís de lo que hiciste?-

-Un poco, a los dos días ya estaba en el Caribe escapándome de una perpetua segura, pero bueno, llegaron ustedes y acá estoy.-

-¿Algo más que quieras agregar?-

-Perdí cosas importantes, mis hijos, mi mujer, mi hermana, lo que fue una amistad… Pero bueno, son cosas que pasan, ¿no?-


Por: Bartolomeo

© Ledém, 2009

ledeem@gmail.com

02
Abr
09

Soy un cazador

Soy un cazador de sueños. Todos creen que trabajamos sólo de noche o cuando la gente duerme, pero no. A cada uno se le asigna una persona que va de acuerdo a su carácter. Como yo tengo una personalidad comprensiva me toca cuidar de la mente de una niña con más frustraciones que sueños, pero que aún no pierde la esperanza de concretar sus proyectos alocados ni puede dejar de imaginar. Entonces cuido de sus pensamientos día y noche, esté o no esté en la casa. Yo la sigo a todas partes.

Sueña apenas se despierta, sueña cosas divertidas en las mañanas, como que el baño es una nave espacial y tiene que salvar al mundo desde el inodoro, mientras que el bidet cumple el papel de subcomandante descompuesto que, por haber tragado tierra lunar, cada vez que tiene ganas de vomitar lanza un chorro hacia el techo de líquido extraterrestre. Y el cepillo de dientes es el virus maligno que ataca la nave, el shampoo ya se enfermó porque el aliado del cepillo, el dentífrico, lo envenenó con su menta blanqueadora.

Cuando entra en la ducha es todo un tema. La Comandante Laura (así se llama a sí misma) piensa que el agua es una lluvia de meteoritos y que cuando cierra los ojos se hace inmune. Entonces hace todo a las apuradas, el jabón le da un plus de vitalidad, ése es el momento de abrir los ojos por diez segundos, diez segundos valiosísimos que la ayudan a ubicar la esponja, el shampoo y la crema enjuague. Pero como el shampoo se enfermó no puede usarlo, entonces improvisa con unos frasquitos, esos que te dan en los hoteles, ella los guarda de recuerdo, son pociones mágicas a la hora de enfrentar a los meteoritos, y comodines cuando el shampoo se enferma. El secador de pelo es el personaje más importante de la novela matutina de Laura, es su desayuno favorito. Porque cuando los extraterrestres se quedaron sin armas usan su poder telepático que entra en los cerebros de los humanos a través del sonido. Cuando el secador está encendido es un mundo de paz total, Laura es más inmune que nunca.

Todos los días un capítulo distinto va viviendo, siempre ayudando a la paz mundial, no sea cosa que nos vengan a matar los extraterrestres. Pero el sueño se termina cuando toca hacer el desayuno real. Siete en punto de la mañana Laura ya está preparando la leche chocolatada con galletitas. O a veces, cuando se retrasó soñando en el baño, abre un yogur y se acabó la joda, es hora de asumir las responsabilidades e irse al colegio.

Primero le da un beso a la madre, otro a su hermano y sale corriendo de la casa a tomarse el colectivo, ¡que no se le vaya el 127 de las 7:30! El viaje más divertido del día. Siempre viaja en el coche de Jorge, el chofer más copado del mundo dice ella. Se saludan y se cuentan los chismes más recientes. Después se sienta en el asiento de siempre, ese que está muy cerca del piso, arriba de la rueda y que le queda espacio justo para poner las piernas y la mochila. Ahí empieza su sueño más dramático, escapa de una guerra nuclear que convirtió a todos los seres humanos en mutantes y ella se refugia en el asiento más apartado, para aparentar ser mutante, así no se la cenan. Jorge también es mutante, pero de los buenos, aunque se disfraza de malo para ganarse el pan de todos los días llevando a los mutantes al trabajo y a los mutantitos al colegio. Laura sobrevivió a la radiación porque estaba en su nave espacial salvando al mundo de un futuro ataque extraterrestre.

Empieza a acelerar el transporte mutante y en la primera parada sube la señora mutante ama de casa que lleva a sus hijas con cara de culo al colegio, ¡al mismo que va Laura! Ella las odia con toda su alma, está planeando hacer un ataque cuando convenza a los extraterrestres que los únicos seres humanos malos del planeta son la familia Sackville.

Le toca el turno de subir al transporte al panadero Jaime, un chileno que tampoco es mutante, pero que debe serlo para vender el pan de cada día, fundamentalmente a Jorge. Laura y él eran mejores amigos antes, pero después de la radiación tuvieron que distanciarse, Jaime priorizó a su familia antes que a la amistad con Laura, a ella le pareció bien, primero la familia, claro está. Pero igual cada tanto se mandan cartas para saber cómo anda todo, el colegio, la panadería y etcétera.

Por ahora son cinco, y así seguirán las próximas cuatro cuadras, pero en Cochabamba y Virrey Liniers le toca el turno a una ex vecina de Laura, cuando ella vivía justamente al lado de la casa de Victoria, su ex vecina. Ahora es mutante, no se llevan tan bien como antes, cruzan un diálogo, pero no muy largo, es muy probable que los mutantes huelan el aliento a normalidad, todavía no lo comprobó, ¡ni quiere! No le gusta arriesgarse, prefiere creer en ella misma y sus hipótesis, que son lo suficientemente lógicas. Hasta llegar a Independencia y Colombres hay varias paradas, en las que suben los mismos de siempre, mutantes trabajadores y mutantitos estudiantes. No hay ningún problema con ellos, hablan en su idioma y Laura con el mp3 en los oídos no escucha nada; igual, si así lo hiciera, no entendería, además tiene muchas cosas que estudiar, siempre pero siempre hay alguna prueba y, obviamente, ella no estudió nada. No sé cómo hace, pero siempre aprueba, bah, casi siempre. Matemática le cuesta un poco, a veces no aprueba el trimestre.

A Laura le llama mucho la atención un hombre que siempre sube cuando ella se baja, no sabe si es mutante o no, al parecer no, pero como es canoso y siempre lleva lentes negros puestos… No sabe. Pero de lo que sí está segura es que se llama Thomas Knox, porque es más que obvio que es extranjero, se le nota en la piel y en sus lentes importados dice ella. Debe ser de la Masonería o algo de eso, piensa Laura. Algún día tal vez se anime a hablarle, quizás un día renuncie a la idea de no viajar tan sólo ese día en el coche de Jorge y arriesgarse a ser atacada por los mutantes sólo para hablar con Thomas Knox, se muere de intriga por saber de qué país es.

Uy, llegó la hora de tocar el timbre, llegamos a Rivadavia. Y ahora la travesía más dura, una odisea realmente, caminar tres cuadras atravesando una pista de fórmula uno, ahí los autos van a mil por hora, están todos loquitos piensa Laura, podrían llegar a matar a alguien con sus autos tuneados, hasta podrían matarse a ellos mismos, no usan cascos ni cinturón de seguridad. Bueno, tal vez esté bien que no usen cascos, queda muy ridículo, pero cinturón de seguridad es fundamental. Por suerte es otro mundo y no son mutantes, están locos nomás.

Las primeras dos cuadras son las más fáciles, porque va por el costadito y con lo único que tiene que tener cuidado es con los bebés gigantes, que babean el piso y lo dejan resbaloso. Además, en la segunda cuadra, hay un escape de aire de una fábrica abandonada, Laura piensa que es una fábrica de aviones y que prueban las turbinas hacia la calle. El piso está resbaloso y el aire te empuja las piernas, podría evitarse tanto riesgo, pero sería aún peor, tendría que cruzar la pista de fórmula uno, y eso sería demasiado peligroso. El resto es pan comido, nada más tiene que esperar que paren los autos en el boxes a las 7:40, en ese momento es cuando paran todos a descansar o arreglar sus autos, y también es el momento de que Laura pueda cruzar para llegar al colegio.

El colegio es el peor lugar en el que podría estar Laura. Nada más tiene unos pocos minutos por día dentro de ese horrible lugar para poder ser ella misma, durante el resto tiene que ser la estudiante y la compañera, palabra que le repugna, tanto como se escribe, se pronuncia y su significado. “Compañeros, ¿por qué compañeros? ¿De qué? Si sólo somos un montón de robotitos copiando algo del pizarrón. ¿De qué nos sirve? Mejor dicho, me sirve, al resto por ahí le es útil, a mí una total basura y pérdida de tiempo” Sí, Laura también se enoja, curiosa y casualmente en el horario de clase, y más que nada en la clase de matemática. Pero todo eso se termina cuando toca el timbre, que no es como el resto de los timbres, es más angelical, un sonido proveniente del paraíso, el sonido que le marca que es hora de ser ella, de volver a soñar. Entonces se va corriendo al baño, entra sigilosamente en la nave de los extraterrestres. Principal señal de que es nave extraterrestre: humo. ¡Siempre hay humo! Y los malditos extraterrestres se disfrazan de señoritas o un intento de ellas. Viven insultando, viven para insultar y a veces insultan para vivir, es muy loco, piensa Laura. Pero siempre que hay enfermedad, hay una cura, ella siempre lleva consigo un desodorante de esos chiquitos que se compran para el auto, pero no se usa hasta que no se sale de la nave.

Cuando se está en la nave enemiga hay que ser muy cauteloso, actuar con naturalidad y… “Entrar en la onda”, así le llama Laura. Entrar en la onda es básicamente insultar. Te salpicaron agua e instantáneamente tenés que decir “la concha de tu madre”, o cuando te entra humo en el ojo decir “la puta madre”. Al principio le costaba decir tantas guarangadas juntas, pero ahora la tiene clara, le sale natural, tan natural que a veces se le escapa en clase (siempre en matemática, por ejemplo cuando no aprueba un examen) y Gustavo, el profesor de matemática, la manda a rectoría o le pone una sanción.

Ustedes se preguntarán qué carajo hace Laura en la nave enemiga. Les explico, su tarea es hackear la base de datos extraterrestre. Es medio complicado, primero porque tiene que llegar primera a la nave e ir al inodoro clausurado, que es donde empezó a destruir desde adentro la propia nave, y segundo porque tiene que “entrar en la onda”, cosa que le revienta. En el inodoro clausurado tiene su computadora y algún que otro elemento para ir destruyendo de a poco y disimuladamente. Si falla en su misión, tiene el plan B de convencerlos, perdón, las, convencerlas de atacar a la familia Sackville. Ahí está el mayor problema, en el baño vecino está el portal mutante, un centro de rehabilitación para ser introducidos nuevamente en la sociedad. Y a veces las extraterrestres y las mutantes van turnando de baño, para que las autoridades escolares no sospechen nada raro. Igual se rumorea que ya están todos enterados, hasta los padres. Pero suponiendo que nadie sabe nada, ellas se turnan, lo cual es un problema grave para Laura, ya que las Sackville son las más populares en el colegio (sí, con cara de culo y todo) y obviamente, como no podía ser de otra manera, dentro de la nave extraterrestre también.

Laura siempre tiene todo contado, no se le pasa ni un segundo, pero el tiempo de volver a clase a veces varía porque tiene que esperar que la nave se vacíe antes de poder salir del inodoro clausurado. Es por eso que a veces llega tarde a clase, y adivinen a cuál… Sí, ¡matemática! Gustavo y Laura se detestan, se odian profundamente, pero igual él trata de ayudarla para que apruebe.

A eso de las 12:30 tiene que volver a su casa, nada de otro mundo, como está tan cansada debido al colegio ya no puede soñar ni imaginar, aunque sea por unas cuadras. El 127 va vacío, no hay mutantes ni extraterrestres, no hay más autos a mil por hora ni bebés gigantes. Así que por las tardes Laura decide volver caminando a su casa. Va por Maza hasta llegar a San Juan y de ahí dobla hacia 24 de Noviembre. Pero en el transcurso, en Maza e Independencia, siempre están los guardianes de una pinturería, veinte perros de las mejores razas. Y como tales, están hechos de la mejor pintura existente sobre el planeta. Hay azules, rojos, amarillos, verdes, rosas, ¡naranjas! Laura adora los perros naranjas, cuando sea grande quiere trabajar en la pinturería nada más que para cuidar a los perros. Ella siempre quiso tener uno, pero prefirió esperar a cumplir cierta edad para pedirle a su madre alguna mascota. Además es mucha responsabilidad, ya bastante tiene con el colegio, pero en su corazón siempre habrá lugar para un ser más.

Verán que tiene un amor incondicional por todo ser vivo, excepto por las Sackville, pero en cuanto a plantas, animales y su propia familia, ella es puro amor. Hasta con… Ese chico, el que le gusta. Está enamoradísima de Felipe, lo adora, tanto como a los perros naranjas. Ella piensa que él no la quiere ni un poquito, que no se fija en ella, por eso a veces, no siempre, Laura se arregla, se pinta, se perfuma y sale a la calle con la esperanza de encontrarlo. Va hasta la vuelta de la casa, él es el hijo del kiosquero y casi siempre está afuera limpiando la vereda. Felipe está enamorado de ella, pero al ser los dos tímidos ninguno tomó la iniciativa de ni siquiera saludarse. Pero como Laura es tan olvidadiza, siempre que se lo cruza no está arreglada ni pintada ni perfumada. Será cuestión de que ambos entiendan que no hace falta estar arreglado ni perfumado ni pintado para agradarle al otro.

La tarde de Laura es un tanto aburrida, pero siempre tiene un as bajo la manga que hace que todo sea más divertido y alegre. Como cuando prende la tele y mira el noticiero, ella se ve en las noticias y se imagina toda importante, con muchos reconocimientos y logros, ojalá algún día los obtenga de veras, se lo merece.

A veces, si está muy aburrida, se duerme una siestita, es tiempo de soñar dice ella. Y no sueña lindas cosas, siempre cosas dramáticas o terroríficas, como una carrera en el infierno, para salvarse del fuego. O sino secuestros, cosas extrañas realmente. Ahí es cuando más trabajo tengo, debo despejar su mente con una técnica que sólo tenemos los cazadores de sueños. Voy a develarles uno de los pasos, el segundo más bien, que es reemplazar los malos pensamientos por algunos recuerdos de la infancia y otros más recientes.

Al cabo de dos o tres horas, depende del día y cuán cansada esté, se despierta con más hambre que nunca. Es hora de tomar la leche o no… Si sobró algo del mediodía tranquilamente le pone mayonesa y se lo morfa como un ave de rapiña. En esos momentos de hambruna se siente como si estuviera en una isla desierta donde debe atravesar momentos difíciles con sus compañeros de viaje. El sillón es un bote salvavidas, pero no es muy seguro, con lo cual se sufren varias bajas durante el naufragio hacia la civilización. La jirafa, Mercurio, hace de timón, mientras que el resto de los tripulantes ayudan a remar y a equilibrar el movimiento del bote, la marea está brava. Sebastian, el perro, acaba de caer, Cecilio, el oso celeste, lo salvó de una muerte segura. Laura está preocupada, está anocheciendo y se aproxima una tormenta. Mercurio la anima, le dice que no va a pasar nada, pero en el momento del avistaje de tierra firme la madre de Laura la llama a comer, se terminó el juego.

La hora de la comida es aburrida, piensa Laura y tiene toda la razón, la madre y el hermano sólo conversan del jardín y ella se siente la oveja negra, la que no puede meter palabra porque sino la acusan de envidiosa y un montón de cosas más que ella no quiere que nadie las sepa. Yo sé que ella es una chica muy buena, pero no sé cómo hace realmente para no defenderse de tanto maltrato. Y no sólo es en su casa el problema, en el colegio también la tratan mal los profesores y los compañeros, menos Gustavo y Santiago, su amigo de toda la vida. Laura lo quiere más que a su propio hermano, ella dice que Santiago es su verdadero hermano, que seguro que la adoptaron y ahora no quieren hacerse cargo de lo que les tocó. ¿Y qué les tocó? ¿Saben qué realmente les tocó? Una nena hermosa, una mujer que aún sabe soñar y no pierde esperanzas de ser alguien y no depender de nadie. Una verdadera obra de arte, una persona que aún sabe volar. Y lo peor de lo peor, lo peor de todo es que nadie lo valora, pero a ella no le importa, porque después de comer se da un baño de inmersión con agua tibia, espuma y sales, y así sigue en su mundo perfecto, sin que nadie la moleste.

Pero en el baño de la noche es cuando sale a la luz su lado más oscuro y tenebroso, una mente perversa, una pesadilla hecha persona, su tristeza y angustia. Sueña que su lecho de muerte siempre fue y será su propio baño, su nave, que al no poder ganarle a los extraterrestres y al no salvar la tierra y convertirla en un caos por su culpa decide optar por el suicidio. Igual eso le dura lo que dura el baño, después sale, se seca, se pone el pijama y se va a dormir, a soñar que todavía es ella y que está en su mundo perfecto, con perros naranjas y una sonrisa gigante que le dura eternamente.

Por: Anónimo

© Ledém, 2009

ledeem@gmail.com

27
Mar
09

FLIA

TEMA APARTE:

Murió http://www.ledem.com.ar (que en paz descanse…)

Así que por ahora me manejaré con este sitio.

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Azcuénaga y Paraguay (Domingo 29 de Marzo)

Azcuénaga y Paraguay (Domingo 29 de Marzo)